Las
impresoras llevan consigo una memoria interna. Van desde los 8KB en las
impresoras matriciales hasta como mínimo 1MB en las impresoras láser.
Actualmente
en los láseres venden módulos de memoria independientes para ampliar la
capacidad de la misma.
La
memoria se usa como búfer y como almacenamiento permanente y semipermanente.
Además su uso es necesario porque el tratamiento de gráficos vectoriales y el
diseño de fuentes en mapa de bits consumen memoria.
El
búfer es utilizado para mantener trabajos de impresión activos y la permanencia
se utiliza para almacenar el diseño de las fuentes y los datos.
Hay
que tener en cuenta que para tratar la impresión de un documento la página
tiene que estar enteramente almacenada en memoria. El rendimiento de la memoria
depende tanto del sistema operativo como de la configuración del controlador de
impresora.

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